De mi familia lo tomo todo con amor… una y otra vez

Este precioso texto esta sacado de este blog “Ordenes del Amor” de Luz Rodríguez 

 

 

Honro mis raíces… profundamente escondidas en mis nombres, mis apellidos,

a todos los pobres que vivieron en la miseria,

los endeudados que no pagaron por la tierra que les dio alimentación,

los perpetradores que al final fueron víctimas,

las victimas que en el fondo eran perpetradores,

los luchadores que pensaban que la vida era para sufrir,

los ricos que no reconocieron el valor del corazón,

los ilegales que fueron reconocidos como legítimos,

los negociantes que creyeron que se podía vender el alma,

los analfabetos que no accedieron a leer las palabras escritas por otros,

los inmigrantes que solo trajeron unas manos para trabajar,

los negros que fueron maltratados y vejados,

los blancos que pensaban que tenían derecho a tomar todo sin pagar por ello,

los indios  que decidieron entregar su virtud antes que morir,

a los ausentes y a los presente que hicieron lo que mejor sabían hacer.

Todos y cada uno de Uds. han existido en mi sistema familiar

y contribuyeron con su vida para que fuera lo que soy… me inclino ante Uds. con profundo amor y respeto…

de Uds. lo tomo todo una y otra vez

Siempre serán para mí los primeros

Bendíganme si lo puedo hacer un poco mejor y pasar la Vida con amor y entrega.

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Navengando entre emociones.

Navegando por la red descubrí este lindo blog lleno de emociones en cada una de las palabras que hay escrito en él. Rosa tiene una sensibilidad increíble para transformar sentimientos en textos. Seguiré de cerca este blog, RECOMENDABLE.

http://tu-eres-yo-soy-tu.blogspot.com.es

Os dejo el primer texto que leí, y me cautivo.

Aprender a amar

Esa mujer que no permite que la amen.
Ese amor incondicional que su ego no le permite sentir por él.
Ese padre que cree que nunca la amó.
Esa sed de amor cubierta de miedo al rechazo.
Ese miedo al abandono.
Ese terror a la soledad.
Esa duda constante.
Ya no siente pasión.
Ya no desea tenerlo cerca.
Desaprueba sus actos de amor.
Lo domina.
La cansa.
Lo amedrenta.
La aburre.
Lo ningunea.
La agobia.

Antigüas fotos muestran como eran.
Cercanía. Complicidad.
Caras de felicidad que ya no existen.
Antigüos versos de amor que ahora son palabras vacías.
Antigüas canciones que escuchaban abrazados y decían lo que ahora han perdido.
Besos sin significado.
Abrazos al viento.
Sonrisas forzadas.
Discusiones por nada.
¿Dónde está aquel hombre?
¿Qué ha sido de aquella mujer?
Razonan.
Sus mentes entienden.
Sus corazones, no.
Separación.
Nueva pareja.
Cercanía, complicidad, felicidad.
Nuevos versos.
Nuevas canciones.
Sonrisas, besos, abrazos.
Tiempo.
Ese hombre que no permite que le amen.
Ese amor incondicional que su ego no le permite sentir por ella.
Esa madre que cree que nunca lo amó.
Esa sed de amor cubierta de miedo al rechazo.
Ese miedo al abandono.
Ese terror a la soledad.
Esa duda constante.
Ya no siente pasión.
Ya no desea tenerla cerca.
Desaprueba sus actos de amor.
La domina.
Lo cansa.
La amedrenta.
Lo aburre.
La ningunea.
Lo agobia.

Ese descubrimiento de que lo poco que puede amar es lo poco que se ama uno a sí mismo.
Esa comprensión de que lo poco que nos aman es lo poco que amamos.
Esa nueva sensación de entender este presente gracias a aquel pasado.
Esa certeza de que la historia se repite.
Esa alegría de saber que si se sana deja de repetirse.
Esa tranquilidad de haber comprendido. Al padre. A la madre. Al otro. A uno mismo.
Esa sorpresa de ver cambios en el exterior cuando se hacen en el interior.
Esa sonrisa al darse cuenta de que el otro hace de espejo de uno mismo.
Ese sentir que tú eres yo.
Despertar.
Crecer.
Aprender a perdonar.
Aprender a agradecer.
Aprender a amar.